La Iglesia en Guatemala enfrenta un verdadero desafío, la tormenta Agatha y las erupciones del Volcán de Pacaya sacaron a relucir la vulnerabilidad de nuestro país ante los fenómenos naturales de gran magnitud. Los afectados por estas circunstancias pertenecen a diferentes grupos socioeconómicos, culturales y religiosos. Muchos cristianos sufren por esta catástrofe, pero también sufren aquellos que aún no conocen a Jesucristo. ¡La Iglesia esta puesta a prueba!
Ante tal realidad, creemos que el movimiento misionero de la Iglesia debe iniciar desde su Jerusalén y expandirse hacia otras regiones en el mundo en la medida que la iglesia crece en el conocimiento de la palabra y en su madurez espiritual. Pero, sobre todas las cosas en manifestaciones tangibles del Reino de Jesucristo hacia aquellos que no le conocen, como evidencia de una verdadera transformación.
Una opinión usada por muchos líderes a nivel nacional ha sido que antes de alcanzar otras naciones debemos alcanzar nuestra propia nación (Jerusalén). Una inadecuada interpretación del texto bíblico, por cierto. Pero hoy tenemos una oportunidad realmente increíble de mostrar a Jesucristo a todos aquellos que sufren física y emocionalmente en nuestra propia nación. ¿Estamos dispuestos a asumir el reto?
Las Misiones son el esfuerzo de cada creyente por compartir el mensaje de Jesucristo a todos aquellos que aún no creen en Él. Las Misiones no son un tema alejado de la realidad que vive la iglesia local, por el contrario son parte inseparable de nuestro diario vivir como miembros de una iglesia que es misionera por naturaleza.
Que Dios nos ayude a cumplir su misión a pesar de las catástrofes naturales y todas aquellas circunstancias adversas que debamos enfrentar en nuestra vida. |