Cuando Jesús enseñaba a sus discípulos a orar,
mencionaba esta acción de una oración privada,
confidencial, íntima pero a la vez diciendo que Él
contestaría en público. El primer pensamiento que se
nos ocurre al leer esto, es que una acción fundamental
al orar, es que hay que poner los ojos en Jesús y no en
la gente. Nuestra principal motivación no debería tratar
de ser conocidos como personas de oración. Hay otra
motivación mayor que es conocer más a nuestro Padre
celestial. Es imposible llevar nuestra vida como un
discípulo sin tiempos definidos de oración individual.
No es que Dios nos oye porque oramos fervorosamente
sino solamente en base de Su redención y amor por
nosotros. Tampoco es la oración simplemente pedir
cosas a Dios. La oración es llegar a tener una estrecha
relación y unidad con Dios.
Siempre es adecuado considerar que la oración es una
acción y actitud fundamental en la obra misionera. La
herramienta más poderosa que tienen aquellos que envían y aquellos que son enviados, es la oración,
unos intercediendo por otros. Intercediendo para que
Dios haga Su voluntad en las vidas. Las múltiples
experiencias de los misioneros señalan que la oración
ha sido fundamental en sus vidas, no sólo porque
ellos oran sino también en la certeza de saber que
aquellos que les enviaron están, a su vez, orando por
ellos.
Convencidos de esto, en FAM se ha creado y
elaborado una red de oración misionera (R. O. M.).
Esta Red que se formará con iglesias e individuos
tiene como principal objetivo la intercesión
misionera. En este Boletín se encuentra la primera
guía y el trifoliar informativo, los cuales esperamos
que sean usados para conocer más de los misioneros,
orar más sabiamente por sus peticiones y conocer de
sus acciones de gracias.
La oración eficaz del justo puede mucho (Santiago 5:16). Estamos convencidos de ello y por eso es que
compartimos con ustedes esta nueva herramienta
intercesora. |