En días recientes regresaron a su país Rumanía, Liliana y su hijo Sil-vio. Durante seis meses, desde su llegada, estuvieron asistiendo a la congregación. Liliana muy espe-cialmente desarrolló una bonita amistad con Amanda.. Extrañare-mos a estos hermanos, pero esa es la realidad en Ori-huela. Siendo que el 37% de la población de esta ciu-dad está compuesta por inmigrantes, es natural que en la congregación tengamos a algunos por espacio de tiempo muy corto. Hay dos formas de ver este fenó-meno. Uno de ellos es la desventaja de un ministerio de discipulado muy breve.
Por esa razón es necesario no perder tiempo y avanzar en su discipulado hasta el tiempo que su estadía aquí lo permita. La otra forma de ver esto es que quienes regresan a sus países pue-den ir capacitados para presentar a Cristo a familiares y amigos de su tierra. De esa forma podemos tener un ministerio más amplio. El potencial de personas que se pueden alcanzar es mayor que uno que ganemos aquí. |