Pablo menciona en sus diferentes epístolas a mu-chas personas que fueron su apoyo en el ministe-rio. Solamente en Romanos 16 hay 26 de ellos mencionados por nombre. Al presente también existe este tipo de personas. Son aquellas que aun cuando probablemente nunca estén en el campo misionero de manera personal, desde su casa están allí presentes con sus oraciones y con todo recurso que esté a su alcance apoyando a los que Dios en-vía. En nuestras visitas a iglesias de Guatemala, El Salvador, Panamá y en Honduras en donde hemos informando acerca de este proyecto misio-nero, hemos encontrado una gran cantidad de colaboradores. Ellos tienen el mismo deseo nues-tro, es decir, hacer la voluntad de Dios llevando el Evangelio hasta el fin del mundo.
En cada paso que hemos dado, para cada necesidad que hemos comunicado y para toda decisión tomada, hay un gran grupo respaldándonos con sus oraciones y con sus ofrendas. Uno de estos colaboradores dijo: “Como el Señor ya me proveyó a mí, Él ya proveyó para ti”. Gracias a los colaboradores y a los que se han de unir a este esfuerzo misionero para plantar la iglesia del Señor en un lugar tan difícil como lo es España.
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